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miércoles, 22 de junio de 2011

Los que votamos damos el verdadero aval

A pocos días de las elecciones para alcaldes, gobernadores, concejales y diputados, los colombianos estamos escuchando con más fuerza la palabra aval. La Real Academia de la Lengua tiene esta definición para aval: “1. Escrito en que alguien responde de la conducta de otra persona, especialmente en materia política. 2. Firma que se pone al pie de una letra u otro documento de crédito, para responder de su pago en caso de no efectuarlo la persona principalmente obligada a él”

Si esto de los avales fuera tan real, muchos de los políticos que están en las cárceles colombianas estarían junto a quien les dio el aval, pues fue el que dijo que es una persona con todas las calidades y confiamos en él. Pero no, los políticos se “enloquecen” buscando el aval y los encargados de entregarlo se hacen los importantes y en el momento de un juicio o un conflicto, se hacen los de la vista gorda, con ellos ya no es ese asunto.

¿Quién dijo que unos pocos pueden decidir a quién dar el aval y quién será nuestro gobernante? Definitivamente en cuestiones políticas estamos muy mal, no solo en Colombia, sino en el mundo entero, sino que lo digan en Perú, que como dijo un ex presidente de esa nación, les tocaba escoger entre el Sida y el Cáncer, (Ollanta y Fujimori, no sé cuál era cual), ¿quién los dejó llegar al poder? ¿Quién dijo que eran dignos representantes de los peruanos? Ya nadie sabe o recuerda ese puntico, que será más insignificante cuando el nuevo presidente termine en la cárcel o con problemas serios con la Corte Penal Internacional por sus actuaciones.

Pero volvamos a Colombia, ojalá que quienes están pidiendo esos avales se estén haciendo un juicio de conciencia para saber si son o no los líderes que requiere el país.

Un caso típico es en Medellín, con el Partido de la U, (cada día más partido), quien recibió en su partido a una persona que venía de la cuna conservadora y que en los últimos años estaba haciendo una campaña pluripartidista con la firme intención de llegar a la alcaldía por el pueblo, por el elector primario, pero “alguien” le lavó el cerebro a este candidato y lo convenció que pidiera el aval de la U, primer error. Segundo error, este partido lo recibió y así empezaron 4 candidatos a luchar por ser el candidato único de la U a la alcaldía de Medellín.

Después, los “sabios de la U”, definieron que ya no eran 4, sino 2, que por foros y no sé que más actividades, estos señores decidieron que eran únicamente dos los candidatos que quedaban en la recta final.

Y un día se reunieron los dueños del aval y dijeron quién sería su candidato y uno de los argumentos para elegir a uno de ellos fue que el “elegido” siempre había hecho parte de la U, mientras que el otro no, pues venía de otra colectividad, pregunta: ¿Para qué lo recibieron si ya sabían ese argumento? ¿O fue una de las tantas jugadas maestras para sacar a un duro rival del camino? Vaya usted a saber.

Y colorín colorado, la novela de la U está llegando a su fin, pero no solo por este aval, sino por todo lo que está haciendo y la manera como lo manejan.

A los electores nos queda un as bajo la manga, votar por el mejor, así no sea el que queríamos desde un principio, pues “otros” decidieron que ellos no llegaran, pero esperemos que no nos pase como en Perú y que podamos elegir entre buenos, el mejor, porque así es que se hace democracia, con un pueblo en las urnas escogiendo a los mejores.

Ojalá que todos tengamos cabeza fría para las elecciones de octubre próximo y hagamos valer nuestro aval, el que verdaderamente sube o baja a los líderes que gobernarán nuestras ciudades y departamentos. Si quieren nuestro aval, que nos demuestren que son los mejores, sin importar la letra, el partido o movimiento político. De-Lógica. ¿O no?

domingo, 29 de mayo de 2011

Con el dinero de todos

En Colombia cada día nos sorprenden más cosas, algunas veces por muy buenas, como el éxito de un deportista o por cosas muy malas, como las “inversiones” que se hace con los dineros de todos y que se necesitan para salir de tantos problemas sociales.

Voy a mencionar algunos de los hechos que definitivamente son para “guardar” en la historia de nuestra amada patria.

·         Consultas regionales y locales. Con total desaprobación he visto cómo el domingo 29 de mayo se realizaron consultas internas de algunos partidos en regiones de Colombia. Estas elecciones nos costaron a los colombianos más de 170 mil millones de pesos, cifra entregada por el Ministro Vargas Lleras.

Él mismo agrega, que aparte de estos costos, para que solo el 10% de los colombianos salieran a votar, hay que restituirle a estos partidos (o será mejor llamarlos perdidos) cerca de 5 mil millones de pesos de acuerdo a las leyes electorales.

o   ¿No deberían ser los partidos los que cubran estos gastos?

o   ¿Con ese dinero, que se le pagará a los partidos que protegen y trabajan por el pueblo, cuántas casas se podrían construir?

o   ¿Cuántas vías podrían reconstruir luego del fuerte invierno?

Es absolutamente increíble que se manejen nuestros dineros de esta forma.

·       Otro tema que entra a encabezar las historias de nuestra patria es Saludcoop. No voy a hablar de los recobros o del cartel que montaron para “ayudar” a los usuarios, eso lo hará la fiscalía y los entes que llevan las investigaciones.

Prefiero hablar de la Equidad Seguros, el equipo de fútbol, pero no contra ellos como entidad deportiva, sino contra uno de sus patrocinadores, Saludcoop. No me cabe en la cabeza que una entidad de salud patrocine un equipo de fútbol, según el presidente del Club quien informó  que: “durante este año el Club solo ha recibido $160 millones de parte de la EPS, pero por compromisos adquiridos desde el año inmediatamente anterior” (Tomado de: http://movil.larepublica.com.co/archivos/EMPRESAS/2011-05-18/la-equidad-no-ha-recibido-un-peso-de-la-salud_128789.php)

Las cifras son secundarias para entender que una EPS está invirtiendo en un equipo de fútbol profesional, ni siquiera en clubes infantiles o en temas de recreación para las familias afiliadas a la EPS.

Adicionalmente el presidente de Seguros La Equidad y del Club Deportivo, aseguró que "en ningún momento ni a la aseguradora ni a la corporación deportiva han entrado dineros provenientes de la salud". Si no es la de la EPS, ¿de cuál Saludcoop es? Porque llevan su logo en la camiseta.

Estos dineros son de los colombianos, con ellos se deben mejorar servicios, bajar costos de los medicamentos, de los copagos.

Definitivamente estos directivos están dándole la espalda a la realidad colombiana, una sociedad que cada día se ve más invadida por la pobreza.

·        Algo similar ocurre con las multinacionales que producen y venden medicamentos para los colombianos.

¿Por qué estas empresas se preocupan más por el mercadeo entre los médicos, que por bajar tarifas para los usuarios?

Estas entidades producen cantidad de artículos, muchos de ellos que rayan casi la ridiculez, linternas, tablas para el portátil, lapiceros, libretas y mil “obsequios” más que llegan a las manos de unos pocos.

Adicionalmente hacen eventos de altísimo costo para los médicos para “convencerlos” que su producto es el mejor y tratar de darles las razones por las cuales deben recetarlos en sus consultorios.

Constantemente envían a algunos médicos, con todos los gastos pagos, a congresos y eventos nacionales e internacionales para que se actualice en temas de su profesión, pero con el doble interés, “yo te llevo, pero tú me sigues recetando a mí, no a mi competencia”

¿Pienso yo, no será mejor bajar (ojo, en ningún momento estoy diciendo que esto no se debe hacer) los gastos en publicidad y mercadeo, para reducir los costos de los medicamentos?

El vicepresidente de Colombia manifestó en los últimos días que en Colombia se venden los medicamentes a precios más altos que en muchos otros países de Latinoamérica. Tema para analizar y pensar.

Son solo tres ejemplos de lo que hacemos los colombianos en contra de nosotros mismos, si fuéramos más responsables socialmente, si pensáramos más en los demás y no tanto en nuestra propia organización, si entendiéramos que el objetivo de las empresas es ganar dinero pero no a cualquier costo, si viéramos en el necesitado a un hermano y no a un cliente para usar y abusar, Colombia sería diferente, tendríamos más motivos para celebrar y menos pobres para “entretener” en cada invierno. Por Colombia, por ti, por mí y por nosotros, todos a construir un mejor futuro. De-Lógica. ¿O no?

Nota: No agregué fotos de ninguno de los tres temas por evitar problemas de derechos de autor, pero usted puede buescar en Internet y ver que de todos hay suficiente ilustración.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Fútbol a puerta cerrada

Durante la Liga Postobón de este año se han jugado varios partidos a puerta cerrada y nada pasa. Como decía un periodista, “nos estamos acostumbrando” Qué lástima, un deporte que es para disfrutar, para sentir la adrenalina, la energía que se vive de ver a 22 personas disputando un juego, se ha convertido a solo verlo por televisión, con comerciales y sin la alegría y los gritos del estadio.

Países como Inglaterra sufrieron mucho con los mal llamados hinchas que visitaban un estadio para “expresar” su inconformidad con la vida que les tocó, en mi concepto eso es lo que está pasando en Colombia, no son hinchas los que hacen esto, son aficionados cansados con su forma de vida y por eso protestan porque sí y porque no.

Hagamos una recapitulación de lo que ocurre en muchas de las protestas que se presentan en el país, son jóvenes menores de edad, que no solo los “protege” la ley, sino que no tienen sus necesidades básicas satisfechas. No cuentan con buena alimentación, educación, sitios de diversión y deporte y buscan la forma de hacerse sentir, sin importar contra qué protestan.

Si hay un paro por la gasolina, hay jóvenes tirando piedra; si hay una protesta de las centrales obreras, hay jóvenes rompiendo vidrios; si el gobierno habla de firmar el TLC con otro país, hay jóvenes acabando con los bienes públicos. Pregúntenle a estos jóvenes qué están exigiendo y no tienen la menor idea, por eso se tapan la cara y violan la ley detrás de una capucha, pues para ellos no importa el tema, solo “botar” energía.

Eso pasa en los estadios, van porque se “supone” que son hinchas, pero:

Primero no tienen para la boleta, roban o piden a la salida para poder entrar.

Segundo, muchos de ellos ni ven el partido, son de espaldas brincando y en cualquier momento tiran una piedra por cualquier motivo.

Ayer el gobierno lanzó con bombos y platillos la nueva Ley del Deporte, que tiene dos capítulos muy importantes, el primero es sobre la cárcel para los violentos y el segundo la democratización de los clubes.

Con esta Ley, que tiene cosas muy interesantes y necesarias, en mi opinión, se demuestra una vez más que el fútbol sigue de espaldas al verdadero problema que existe, la falta de oportunidades y la desigualdad que hay en la población.

Y sancionar con cárcel a los violentos, salen a los 5 años ó 10, con más violencia en sus mentes, porque en Colombia no hay resocialización, lo que hay es la obligación de pagar una condena, ¿entonces de qué servirá este tiempo?

Qué interés tiene para un hincha que el equipo sea de un dueño o de cien mil, para el ciudadano del común eso es transparente, mientras mi nevera siga vacía lo demás no importa.

Algunas sugerencias que se me ocurren para ir mejorando este tema tan delicado:

1.       El estado y especialmente los entes locales, deben bajar los impuestos que cobran para el deporte, de este modo poder dejar que el precio de las boletas sea de más fácil acceso para la gente con menos ingresos.

2.       Los equipos en compañía del estado, deben establecer campañas para que las barras organizadas reciban más boletas a precios inferiores, esto se les puede descontar de los impuestos como donación.

3.       Que los equipos paguen salarios razonables, esto con el fin de poder cumplirle a los jugadores con sus obligaciones.

4.       Que le gobierno cumpla con la normatividad y si no paga salarios se sancione al club y si toca que desaparezca.

5.       Que los clubes tengan que tener, obligatoriamente. Una reserva y que un porcentaje alto de transferencias sea intocable hasta que sea indispensable, es decir que aprendan a ahorrar.

6.       Que los miembros de las barras tengan carnet, con código de barras e información personal, una especie de tarjeta cívica como tiene el Metro de Medellín en la actualidad y que esta sea la boleta y cada partido la recarga para poder ingresar.

7.       Que la Dimayor piense más en el espectáculo y menos en los ingresos.

8.       Que los periodistas sean más responsables y comenten con objetividad, dejando a un lado palabras en contra de los árbitros o jugadores contrarios, estos términos calientan los ánimos.

9.       Última, pero pueden haber muchas más, que el gobierno, la empresa privada, los equipos, los hinchas, la iglesia y toda Colombia, pensemos que hay que darle a los menos favorecidos las oportunidades que están buscando. Obras que en realidad beneficien a estas comunidades y que les ayude a salir del olvido en que los tenemos.

Hay que cerrar las puertas, pero no de los estadios, cerremos las puertas a los violentos, a la indiferencia, a la desigualdad, pero jamás le cerremos la puerta al deporte, al espectáculo, porque sería peor el remedio que la enfermedad. De-Lógica ¿O no?

domingo, 8 de mayo de 2011

UNAMOS NUESTRAS FUERZAS POR COLOMBIA

El periódico El Colombiano de hoy 8 de mayo de 2011, habla en su editorial, sobre la última encuesta realizada a los colombianos sobre su estado de ánimo y las cifras no son muy alentadoras. De acuerdo al diario y a los datos tomados por ellos de Invamer Gallup, el pesimismo está rondando nuestros hogares y cada vez más los colombianos sentimos que nada está bien.

Es probable que muchos de nosotros nos sintamos como el 54% de los encuestados, pesimistas, aburridos por el invierno, por tantos casos de corrupción, por el desempleo y por otras razones que contribuyen a que el negativismo sea la nota preponderante en nuestros hogares. Todos hemos sentido esta situación y, a unos más que a otros, nos ha tocado hacer un esfuerzo muy grande para salir adelante y volver a ver los colores del mundo y las maravillas que hay en él.

Los seres humanos muchas veces cometemos ese error, tenemos un problema y no vemos nada bueno a nuestra alrededor, todo es oscuro, gris y desesperanzador. Por qué no ver que hay muchas cosas positivas, mirar que cada tema tiene dos caras, las positivas y las negativas, hagamos énfasis en las primeras, lo positivo nos hace ver el mundo de una manera mejor, brilla, resplandece y nos invita a trabajar juntos por nosotros y los nuestros.

Uno de los temas que menciona el editorial es el invierno, ya lo sabemos, con la naturaleza es muy difícil luchar, pero sí nos podemos preparar, organizar y prever acciones futuras. El Gobernador de Cundinamarca habló la semana anterior de comprar cerca de 80 kilómetros de tierras en los linderos del río Bogotá. ¿Es mucha plata? Claro que la es, pero este tipo de soluciones pueden generar ahorros futuros y evitar pérdidas de vidas que son irreparables.

Seguir construyendo en los mismos sitios, seguir haciendo colectas para comprar medicamentos, frazadas, colchones, plásticos, es seguir dejando que las cosas se conviertan en algo cíclico y cada vez veamos situaciones peores con el invierno, tal como la que estamos viviendo hoy en día.

¿Qué le podemos ver de positivo al invierno? Que si nos lo proponemos, gobernantes, habitantes de las zonas de alto riesgo, comunidad en general, podemos construir barrios enteros y así mejorar la calidad de vida de muchos de nuestros coterráneos.

El otro tema que menciona El Colombiano es la corrupción, este es un tema que siempre sabíamos que existía y casi que se puede decir que hemos sido cómplices (yo le quitaría el casi) de todos los desfalcos que se presentan en el país, Colpuertos, Telecom, ISS y tantos otros casos más. Hoy el tema de la corrupción nos duele mucho más, pero no porque se esté presentando más, sino porque tenemos dirigentes que arriesgan sus vidas y destapan ollas podridas que de no ser por ellos no nos daríamos cuenta.

Ojalá que sigan investigando, que caiga el que caiga, ya hemos visto que nadie es inmune a la justicia, que devuelvan dineros y que seamos unos colombianos más honestos, más éticos y menos ambiciosos.

·         Si logramos esto tendremos recursos para hacer de nuestros principales afluentes hídricos grandes ríos para la navegación.

·         Tendremos dinero para mejorar la infraestructura del país y de este modo tener mejores accesos a puertos y ciudades colombianas.

·         Tendremos más recursos para mejores y más escuelas, así le daremos a nuestros niños una formación más apropiada, más acorde con el desarrollo del país y de sus regiones.

·         Contaremos son el músculo financiero para mejorar hospitales en regiones abandonadas, las cuales hoy cuentan con centros de salud en precarias condiciones.

Hay que seguir trabajando juntos por Colombia, con optimismo, en equipo y con la ilusión permanente de que siempre habrá un nuevo día, que mañana el sol saldrá y acompañará nuestros pasos en el devenir de nuestras vidas.

Ser optimistas solo viendo lo negativo es muy difícil, pero si le damos la vuelta a la moneda podemos ver imágenes distintas, imágenes de futuro, imágenes de una Colombia mejor. De-Lógica. ¿O no?

jueves, 28 de abril de 2011

Más inundaciones… MENTALES

Colombia cada día está más inundado, universidades como la Sabana se encuentra bajo el agua, Bogotá tiene vías principales anegadas por el agua, en Medellín familias enteran vuelven a desaparecer y a ver como sus hogares los destruyen las avalanchas, la Costa Atlántica sigue haciendo fuerza para que no se rompa el Canal del Dique y de este modo inundar de nuevo pueblos en esta zona del país.

De acuerdo a los expertos las lluvias todavía seguirán por muchos días más, pero lo grave no es eso, lo grave es que así paren las lluvias en Noviembre cuando regresen veremos las mismas imágenes, las mismas inundaciones o peores y seguiremos conviviendo con el dolor de familias enteras que no tienen forma de salir adelante sin la ayuda de terceros.

Estas inundaciones no solamente son con agua, son con ideas o mejor dicho, inundados por FALTA de ideas, de gestión de líderes gubernamentales que en realidad tomen este problema como lo que es, un tema bastante delicado y al cual debemos enfocar todos nuestros esfuerzos.

Este no es un problema solo del Gobierno de Santos o de los mandatarios actuales, es algo que viene desde hace mucho tiempo atrás, por no decir que de siempre. Ha faltado liderazgo, faltan ideas concretas para sacar del abandono a localidades enteras que se ubican en zona de alto riesgo no porque quieran, sino porque es en el único lugar en que pueden construir un lugar para vivir, porque a eso no le podemos llamar hogar.

Necesitamos gobernantes que construyan ciudades enteras para los pueblos más propensos a sufrir inundaciones, necesitamos líderes que vean en estas regiones lo que hay, colombianos que no tienen las mismas capacidades y oportunidades de otros, porque para muchos gobernantes son un problema, no un colombiano más con todas las necesidades básicas insatisfechas.

Mientras tengamos alcaldes que hacen política con los auxilios para los damnificados, mientras tengamos mandatarios que se roban los recursos que se donan para ayudarlos, mientras tengamos gobernantes que no saben a ciencia cierta cuánta gente tienen en zonas de alto riesgo o cuántas personas han sido damnificadas, no podremos tomar correctivos de fondo.

El Gobierno nacional, los gobernadores, deben pensar en obras que sirvan para desarrollar grandes regiones, no pequeños sectores y hacer túneles con altos costos pero de muy poco beneficio general, como el que se piensa hacer en el oriente, mientras que las vías para llegar a Concepción, San Rafael, San Carlos, El Peñol y tantos otros municipios a los cuales llegar es una odisea y viajar por sus carreteras no es un placer, sino un castigo.

No sigamos hablando de frazadas, colchones o elementos de aseo, eso es un paño de agua tibia para la realidad que se vive, necesitamos unir esfuerzos, recoger dineros por parte de entidades serias como Antioquia Presente para que responsablemente gestionen y construyan casas en perfectas condiciones, para que se trasladen de las zonas de alto riesgo, para que tengan la posibilidad de recuperar el tiempo que les hemos negado a muchos compatriotas y regalarles una mejor calidad de vida.

Por qué no pensar en construir barrios enteros en el Área Metropolitana en jurisdicción de Barbosa o Girardota y trasladar hacia ese nuevo barrio a tantas familias que viven en unas “casitas” humildes, pero con todas las posibilidades de morir en la siguiente avalancha. Es lógico que un proyecto de estos cuesta, pero si se unen los grandes emporios económicos, si se unen los mandatarios, si nos unimos los colombianos podemos construir un barrio con futuro, con hospital, con escuelas, con comercio, un barrio seguro.

No estoy proponiendo cosas imposibles, solo falta voluntad política, falta unión, faltan nuestras ideas, falta gente honesta, falta empezar, no dejemos que se nos inunde el cerebro con más ideas egoístas, dejemos que nuestra mente luche por dejar salir ideas ilustres, ideas futuristas, ideas que beneficien al prójimo, de no ser así, los medios de comunicación pueden guardar las imágenes que pasan hoy en día y volverlas a pasar en cada invierno, en cada catástrofe, porque si seguimos haciendo lo mismo, obtendremos los mismos resultados. De-Lógica. ¿O no?

domingo, 3 de abril de 2011

El cáncer de la corrupción

El ex contralor de Bogotá, la ex directora del IDU y su asistente, el ex director de fiscalías, el ex gobernador del Magdalena y siga usted la lista que quiera, porque para un verdadero dolor, la corrupción se metió en lo más adentro de nuestra patria. Hoy en día personas con excelentes posiciones sociales, con dinero y poder, se dejan tentar por este pulpo maldito que nos está llevando más hondo que la misma guerrilla y los paras.
Es muy triste saber que vivimos en uno de los países más ricos del mundo, con todo lo que ya sabes, los océanos, las esmeraldas, el café y tantas cosas más que ya todos sabemos, conocemos y asimilamos. Saber que todo eso pasa a segundo plano por los corruptos, por los hampones de cuello blanco, por aquellos que llegan a manejar el poder como si fueran dioses.
Siempre se ha dicho que la ambición rompe el saco y lo estamos viviendo cada día. Los Nule han tumbado a Bogotá y a Colombia en cerca de dos billones de pesos. Pero esa es la punta del iceberg, porque este dato se conoció, cuántos no se llegan a saber o por ser de pequeñas cuantías o simplemente porque arman una red tan organizada que le calla la boca a todo el mundo.
Todos somos responsables de esta maldita enfermedad que no nos deja salir del subdesarrollo, veamos por qué somos culpables:
  • Cuando sobornamos a un guarda que nos encontró cometiendo una infracción.
  • Cuando le pagamos a un funcionario para que nos haga un trámite más fácil.
  • Cuando compramos las licencias de construcción y levantamos un edificio sin cumplir las mínimas condiciones de Planeación.
  • Cuando falsificamos un documento de identificación.
  • Cuando conseguimos por debajo de cuerda el certificado del DAS.
  • Cuando ofrecemos dineros para ser beneficiados con contratos del Estado.
  • Cuando le exigimos a mis empleados que para permanecer en su cargo deben darme un porcentaje de su salario.
  • Cuando le pagamos a un trabajador cien pesos, pero para seguridad social lo afilio por 50.
  • Cuando vendemos licor adulterado.
  • Cuando compramos material pirata.
  • Cuando robamos “cositas” en los almacenes.
  • Cuando le pedimos a nuestro contador que nos ponga a pagarle poquito al Gobierno en la declaración de renta.
  • Cuando falsificamos una firma.
  • Cuando como funcionario público pido porcentajes para validar licitaciones.
Usted puede agregar muchos más, esta lista es solo con el interés de evidenciar que cada uno de esos delitos desangra a nuestra patria, que cada uno de los que seamos cómplices de esta corrupción estamos trabajando en contra de Colombia, de nuestros hijos, de su gente, de un futuro mejor para todos.
De ahora en adelante tomemos conciencia que somos tan culpables de la pobreza de nuestro país como los anteriormente mencionados, ellos pecaron por ambición, pero nosotros al dejarnos llevar por el ahorro o por el deseo de poder también caemos y también somos culpables. De-Lógica. No?

martes, 29 de marzo de 2011

“Dime qué haces y te diré cuánto vales”

¿Qué vale la vida de cada uno de nosotros? La respuesta que yo le daría a esta pregunta sería sencilla, mucho, la de cualquiera de nosotros vale mucho más de lo que nuestra mente puede codificar en dinero o bienes materiales.

Siempre nos han repetido nuestros seres queridos: “No se ponga a pelear o a hacer bobadas si le van a robar, mire que las cosas materiales se consiguen, la vida no” Y es muy cierto, un carro, un celular o cualquier objeto de “valor” se puede recuperar, pero recuperar la posibilidad de ver cada día un amanecer, de ver la sonrisa de un niño, de escuchar los pájaros cantar, eso no retorna nunca.

Desafortunadamente hay gente que se cree dueña de nuestras vidas y nos apaga la ilusión de una manera sencilla, rápida y sin contratiempos. Todos los días escuchamos a personas que matan en las playas, en las ciudades, a seres humanos que se presentan en el momento equivocado, a la hora que no era y por eso, lo matan.

Esta gente muere y sus familiares comienzan a padecer la ausencia de ese ser querido, de ese hijo, esposo, amigo o familiar que recibió la sentencia a muerte de cualquiera que se cree el dueño del mundo, sea mafia, paramilitares, guerrilla, delincuencia común o cualquier desquiciado que porque le pitaron, lo cerraron o simplemente le hicieron algo que no le gustó te dispara y ya, se acabó.

Con estas muertes empezamos a ver cuánto valemos, qué logramos con tanto sacrificio para conseguir los bienes materiales que nos permitirían una mejor calidad de vida. Es desde ese momento que empiezan a ponerle precio a nuestro cuerpo, porque el alma ya no está en la tierra. He escuchado recompensas por quien entregue información por los asesinos de x o y persona, estas oscilan entre los 2 millones, hasta los 5 mil millones. Pero, ¿no pues que valemos lo mismo?

Me pregunto entonces por qué, si uno de los seres humanos asesinados, estudiante de los Andes o de Eafit o de cualquier universidad estrato 6 de Colombia, vale 500 millones de pesos o más. Pero el campesino que solo conocían en su vereda, hijo de agricultores con poca o ninguna importancia para la nación, vale 5 millones de pesos. Me sigo preguntando lo mismo, ¿no valemos pues igual?

Yo no concibo esas diferencias clasistas, porque no podemos seguir manteniendo las diferencias entre los de arriba y los de abajo. En mi concepto la violencia debe ser “cotizada” por igual, porque es un cáncer que acaba con toda una nación, es un problema que no mide estratos ni posición económica. ¿O es que acaso a los pobres los matan las balas de cuero y a los ricos de oro?

No podemos seguir pidiendo la cuenta de los servicios públicos o la hoja de vida para definir cuánto ofrecemos por información que permita saber quién mató o por qué. Debemos trabajar en una misma línea, la igualdad. Que las promesas de campaña, lo que dicen los políticos, no se convierta en un paisaje más, que en verdad tengamos las mismas posibilidades, que nuestra vida sea igual de valiosa, que yo no valga únicamente por lo que hice en vida o hacen mis padres.

La paz es un precio que debemos pagar todos por igual, porque la guerra y la muerte no conocen edad, sexo, religión o estatus, la guerra nos acaba a todos. De-Lógica. No?