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lunes, 9 de junio de 2014

"Los desvalorizados valores"


Que tristeza ver cómo se hace política en mi país, ver cómo hemos perdido la posibilidad histórica de tener un país unido a tener un país absolutamente partido en tres grupos, dos de ellos de seguidores a candidatos y el tercero de seres humanos aburridos de ver cómo unos pocos desunen con sus ambiciones personales, me explico.
La deslealtad, el ser desagradecido e hipócrita, ha traído como consecuencia que un país que podría estar unido en torno a una persona, hoy se encuentre convertido en una división absoluta, pues cuando Juan Manuel Santos, exministro del gobierno de Alvaro Uribe aceptó ser candidato a la presidencia había liderado hechos muy importantes para el país, como dice en su biografía de Wikipedia: “Como ministro la Fuerza Pública colombiana dio los golpes más certeros a las FARC en su momento. Tal es el caso de la muerte de alias el "Negro Acacio", alias "Martín Caballero", alias Raúl Reyes en la Operación Fénix la desmovilización de alias "Karina" y la liberación de la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt, tres estadounidenses y once militares y policías secuestrados en la llamada Operación Jaque” Pero él se ha jactado de repetir en su campaña “Que con el gobierno anterior estuvimos muy cerca de la guerra”
Adicional a esta cantidad de hipocresías, también fue el abanderado de una lucha frontal contra Venezuela y acuñó un conflicto personal con el presidente de Ecuador, Rafael Correa, como dice en Wikipedia: “Durante su campaña, fue atacado por los gobiernos de Rafael Correa de Ecuador y Hugo Chávez de Venezuela con insultos, amenazas de guerra e invitaciones a no votar por Santos. Estas declaraciones se dieron luego de que dijo que se sentía "orgulloso" de haber ordenado el bombardeo en territorio ecuatoriano como ministro de defensa contra el campamento de las FARC, durante la denominada Operación Fénix. Dicha operación generó la crisis diplomática de Colombia con Ecuador y Venezuela de 2008, revivida un año más adelante por el acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos de 2009. Juan Manuel Santos siempre llamó a la cordura, a las buenas relaciones con los vecinos y rechazó la injerencia de países extranjeros en las elecciones internas de Colombia”
Estas situaciones, decir que “El Gobierno anterior”, lo califica como un ser con poco o nulo interés por la paz, porque esta no es solo el conflicto con un grupo armado, también es la paz entre colombianos, en los hogares.
La mayoría con que ganó en el 2010, gracias al padrinazgo de Uribe, se esfumó desde el mismo discurso de posesión, cuando desde allí comenzaba a trazar la traición que tendría con las banderas que lo eligieron y comenzó a cambiar lo hecho en los 8 años que le precedieron en la presidencia.
Hoy en día la disputa por el poder está entre dos candidatos, ambos ahijados del expresidente Alvaro Uribe Vélez, por eso digo que si la deslealtad no existiese en el diccionario de Santos Colombia estaría unida en más del 90 por ciento, porque ambas fuerzas estarían jalando para el mismo lado, pero lo que podría ser un país de la U, de Unidad, es un país dividido, convertido en dos polos opuestos.
La campaña presidencial ha sido triste, baja en ideas y alta en acusaciones, no se mira qué ofrezco yo como candidato, si no qué hace mal el otro. Desvirtuar es más importante hoy en día que ganar adeptos con ideas.
No estoy seguro de cómo sería una presidencia de Oscar Iván Zuluaga en la presidencia, tampoco podría asegurar que no traicione a Uribe, pues como lo he dicho en artículos anteriores “los únicos que heredan el trono son los monarcas” y acá en Colombia eso no existe. Ojalá que Zuluaga tenga más valores que los de Santos, porque de no ser así, qué podemos pedirle a las generaciones futuras, si el ejemplo es hipocresía, deslealtad y traición?
Le pido a los dos herederos del Uribismo, que acepten el resultado final, que gane el que gane dejen gobernar. A Uribe, que se dedique a hacer desde el Senado y que también deje gobernar, que él ya fue presidente y que el que llegue debe tener autonomía para dirigir este país.
Es apenas obvio que apoyo a Zuluaga, no por ser la mejor opción, pero como lo he dicho siempre, Santos nunca fue para mí la persona que requería Colombia, nunca voté por él, nunca lo haré y siempre será para mí un ser ambicioso y peligroso para su país, por eso, porque creo que los valores humanos son más importantes que cualquier cosa le digo NO a Santos, no a este ser falso y desleal.
Quiero que Colombia tenga paz, quiero que el perdedor acepte la derrota y el ganador sea humilde y haga uso de lo bueno del perdedor, porque si no es así va a ver un gran perdedor, Colombia.

Por último, no será que el Papa Francisco invita al vaticano a Uribistas y Santistas y los pone a orar juntos? Con estos hechos y con una paz nacida en el corazón de nuestros líderes es que alcanzamos el progreso que Colombia necesita y puede tener. De-Lógica. ¿O no?

miércoles, 25 de mayo de 2011

Fútbol a puerta cerrada

Durante la Liga Postobón de este año se han jugado varios partidos a puerta cerrada y nada pasa. Como decía un periodista, “nos estamos acostumbrando” Qué lástima, un deporte que es para disfrutar, para sentir la adrenalina, la energía que se vive de ver a 22 personas disputando un juego, se ha convertido a solo verlo por televisión, con comerciales y sin la alegría y los gritos del estadio.

Países como Inglaterra sufrieron mucho con los mal llamados hinchas que visitaban un estadio para “expresar” su inconformidad con la vida que les tocó, en mi concepto eso es lo que está pasando en Colombia, no son hinchas los que hacen esto, son aficionados cansados con su forma de vida y por eso protestan porque sí y porque no.

Hagamos una recapitulación de lo que ocurre en muchas de las protestas que se presentan en el país, son jóvenes menores de edad, que no solo los “protege” la ley, sino que no tienen sus necesidades básicas satisfechas. No cuentan con buena alimentación, educación, sitios de diversión y deporte y buscan la forma de hacerse sentir, sin importar contra qué protestan.

Si hay un paro por la gasolina, hay jóvenes tirando piedra; si hay una protesta de las centrales obreras, hay jóvenes rompiendo vidrios; si el gobierno habla de firmar el TLC con otro país, hay jóvenes acabando con los bienes públicos. Pregúntenle a estos jóvenes qué están exigiendo y no tienen la menor idea, por eso se tapan la cara y violan la ley detrás de una capucha, pues para ellos no importa el tema, solo “botar” energía.

Eso pasa en los estadios, van porque se “supone” que son hinchas, pero:

Primero no tienen para la boleta, roban o piden a la salida para poder entrar.

Segundo, muchos de ellos ni ven el partido, son de espaldas brincando y en cualquier momento tiran una piedra por cualquier motivo.

Ayer el gobierno lanzó con bombos y platillos la nueva Ley del Deporte, que tiene dos capítulos muy importantes, el primero es sobre la cárcel para los violentos y el segundo la democratización de los clubes.

Con esta Ley, que tiene cosas muy interesantes y necesarias, en mi opinión, se demuestra una vez más que el fútbol sigue de espaldas al verdadero problema que existe, la falta de oportunidades y la desigualdad que hay en la población.

Y sancionar con cárcel a los violentos, salen a los 5 años ó 10, con más violencia en sus mentes, porque en Colombia no hay resocialización, lo que hay es la obligación de pagar una condena, ¿entonces de qué servirá este tiempo?

Qué interés tiene para un hincha que el equipo sea de un dueño o de cien mil, para el ciudadano del común eso es transparente, mientras mi nevera siga vacía lo demás no importa.

Algunas sugerencias que se me ocurren para ir mejorando este tema tan delicado:

1.       El estado y especialmente los entes locales, deben bajar los impuestos que cobran para el deporte, de este modo poder dejar que el precio de las boletas sea de más fácil acceso para la gente con menos ingresos.

2.       Los equipos en compañía del estado, deben establecer campañas para que las barras organizadas reciban más boletas a precios inferiores, esto se les puede descontar de los impuestos como donación.

3.       Que los equipos paguen salarios razonables, esto con el fin de poder cumplirle a los jugadores con sus obligaciones.

4.       Que le gobierno cumpla con la normatividad y si no paga salarios se sancione al club y si toca que desaparezca.

5.       Que los clubes tengan que tener, obligatoriamente. Una reserva y que un porcentaje alto de transferencias sea intocable hasta que sea indispensable, es decir que aprendan a ahorrar.

6.       Que los miembros de las barras tengan carnet, con código de barras e información personal, una especie de tarjeta cívica como tiene el Metro de Medellín en la actualidad y que esta sea la boleta y cada partido la recarga para poder ingresar.

7.       Que la Dimayor piense más en el espectáculo y menos en los ingresos.

8.       Que los periodistas sean más responsables y comenten con objetividad, dejando a un lado palabras en contra de los árbitros o jugadores contrarios, estos términos calientan los ánimos.

9.       Última, pero pueden haber muchas más, que el gobierno, la empresa privada, los equipos, los hinchas, la iglesia y toda Colombia, pensemos que hay que darle a los menos favorecidos las oportunidades que están buscando. Obras que en realidad beneficien a estas comunidades y que les ayude a salir del olvido en que los tenemos.

Hay que cerrar las puertas, pero no de los estadios, cerremos las puertas a los violentos, a la indiferencia, a la desigualdad, pero jamás le cerremos la puerta al deporte, al espectáculo, porque sería peor el remedio que la enfermedad. De-Lógica ¿O no?