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jueves, 9 de julio de 2026

La comunicación estratégica comienza antes de que una organización tenga algo que comunicar.



Por Luis Fernando Sierra Escobar

Durante muchos años, las áreas de comunicación fueron vistas como departamentos encargados de divulgar las decisiones que otros tomaban. Una vez definida una estrategia, aprobado un proyecto o enfrentado un problema, alguien llamaba al responsable de comunicaciones para preguntarle cómo debía contarse, qué comunicado debía prepararse o cuál era la mejor manera de relacionarse con los medios.

Esa forma de entender la comunicación todavía existe en muchas organizaciones. Se convoca al comunicador cuando la decisión ya está tomada, cuando el conflicto ha comenzado, cuando la reputación está amenazada o cuando es necesario explicar una actuación que quizá habría sido diferente si antes se hubiera escuchado a los grupos de interés.

Sin embargo, el entorno empresarial y social ha cambiado profundamente, las organizaciones están permanentemente expuestas al escrutinio de sus colaboradores, clientes, comunidades, autoridades, medios de comunicación y ciudadanos, por eso cada decisión puede tener consecuencias sobre la confianza y la reputación.

En este contexto, considero que uno de los cambios más importantes de nuestra profesión consiste en comprender que el Director de Comunicación no puede limitarse a administrar mensajes. Debe participar en las conversaciones donde se analizan los riesgos, se interpretan las expectativas de los grupos de interés y se toman las decisiones que posteriormente definirán la relación de la organización con su entorno.

La comunicación comienza antes del mensaje

Cuando una organización toma una decisión que afecta a sus colaboradores, clientes o comunidades, inmediatamente comienza un proceso de comunicación, incluso antes de publicar un comunicado o convocar una rueda de prensa. Las decisiones hablan, las actuaciones generan percepciones y la manera como una institución responde ante las expectativas de la sociedad termina construyendo una parte importante de su reputación.

Por esta razón, una comunicación verdaderamente estratégica debería comenzar mucho antes de preguntarnos qué vamos a decir. Debería empezar analizando qué consecuencias puede tener una decisión, quiénes pueden sentirse afectados, qué conversaciones serán necesarias y cuáles son los riesgos que la organización debe anticipar.

He aprendido, a lo largo de mi experiencia profesional, que escuchar antes de comunicar puede evitar muchos problemas. Una conversación con un colaborador, un periodista, un empresario, una comunidad o un líder de opinión puede aportar información que no siempre aparece en los informes y que puede ser determinante para comprender el impacto real de una decisión.

Tener un lugar en la mesa de decisiones

Durante años se ha dicho que el Director de Comunicación debe tener un lugar en la mesa donde se toman las decisiones. Estoy de acuerdo, pero considero que esa posición no se obtiene simplemente por ocupar un cargo directivo o por depender jerárquicamente de la presidencia de una organización. Ese espacio se gana demostrando que la comunicación puede aportar información relevante para la gestión empresarial, anticipar riesgos, interpretar el entorno y ayudar a comprender las expectativas de quienes tienen una relación con la organización. Para participar en las decisiones estratégicas, el comunicador debe conocer el negocio, comprender sus objetivos y hablar el lenguaje de la alta dirección.

También debe tener la capacidad de expresar opiniones que no siempre resultan cómodas. En algunas ocasiones, la mayor contribución de un Director de Comunicación consiste precisamente en advertir que una decisión puede ser legalmente correcta, financieramente conveniente o técnicamente posible, pero generar consecuencias negativas sobre la confianza de los grupos de interés.

La comunicación estratégica requiere criterio y, en determinadas circunstancias, también valentía profesional. No se trata de oponerse permanentemente a las decisiones de la organización, sino de aportar una perspectiva que permita evaluar sus posibles consecuencias antes de que sea demasiado tarde para corregirlas.

Del control del mensaje a la comprensión del entorno

Las organizaciones tuvieron durante mucho tiempo una capacidad considerable para controlar la información que llegaba a la opinión pública. Los comunicados oficiales, las entrevistas con los medios y las campañas institucionales permitían administrar buena parte de la conversación pública.

Esa realidad cambió. Hoy los colaboradores comparten sus experiencias, los ciudadanos cuestionan las decisiones, los clientes publican sus opiniones y las comunidades tienen canales propios para hacerse escuchar. Una organización puede decidir cuándo publicar un comunicado, pero difícilmente puede decidir cuándo comienza una conversación sobre ella.

Por eso, el trabajo del Director de Comunicación debe evolucionar desde el control del mensaje hacia la comprensión del entorno. Escuchar, analizar conversaciones, identificar tendencias, conocer las preocupaciones de los grupos de interés y anticipar escenarios, estas se han convertido en capacidades fundamentales para ejercer la comunicación desde una perspectiva estratégica.

No significa que los mensajes hayan perdido importancia, significa que un mensaje solo será creíble cuando exista coherencia entre lo que la organización comunica, las decisiones que toma y la experiencia que viven las personas que se relacionan con ella.

El comunicador también debe comprender el negocio

Uno de los principales desafíos de quienes trabajamos en comunicación consiste en superar la frontera de nuestra propia profesión. Un Director de Comunicación necesita comprender cómo genera valor la organización, cuáles son sus prioridades, qué riesgos enfrenta, cómo se relaciona con sus públicos y qué factores pueden afectar su sostenibilidad.

Difícilmente podremos influir en las decisiones si desconocemos las preocupaciones de la alta dirección. La reputación, la confianza y las relaciones institucionales deben conectarse con los objetivos de la organización, porque solo de esta manera la comunicación puede demostrar su verdadera contribución.

Esto exige desarrollar nuevas capacidades. Además de escribir bien, relacionarse con los medios o diseñar estrategias de comunicación, necesitamos interpretar información, comprender indicadores, evaluar riesgos, conocer el entorno político y social, utilizar la tecnología y participar en conversaciones sobre la estrategia del negocio.

Creo que este cambio representa una gran oportunidad para nuestra profesión. Nunca habíamos tenido tantas herramientas para escuchar a la sociedad, analizar información y comprender las conversaciones que se producen alrededor de una organización.

La Inteligencia Artificial amplía nuestras capacidades, pero no reemplaza el criterio

La Inteligencia Artificial está transformando la forma como los profesionales de la comunicación investigamos, producimos contenidos, analizamos información y conocemos las conversaciones de nuestros públicos. Utilizada adecuadamente, puede ayudarnos a identificar tendencias, procesar grandes cantidades de datos y dedicar más tiempo al análisis y a la toma de decisiones.

Sin embargo, existe el riesgo de utilizar estas herramientas únicamente para producir más contenidos y hacerlo con mayor rapidez. Si reducimos la Inteligencia Artificial a una máquina para escribir comunicados, publicaciones y discursos, estaremos aprovechando una parte muy pequeña de su verdadero potencial.

El desafío consiste en utilizar la tecnología para comprender mejor el entorno y fortalecer nuestra capacidad de análisis. La Inteligencia Artificial puede proporcionar información y ayudarnos a identificar escenarios, pero la interpretación del contexto, la responsabilidad ética y las consecuencias de una recomendación siguen dependiendo del criterio profesional.

En una época en la que las organizaciones pueden producir miles de mensajes en pocos segundos, probablemente una de las capacidades más valiosas del Director de Comunicación será saber cuándo comunicar, cómo hacerlo y, especialmente, cuándo recomendar que la organización escuche antes de hablar.

De comunicador a consejero estratégico

Considero que el futuro de la Dirección de Comunicación pasa por fortalecer su capacidad de asesoramiento. Las organizaciones necesitan profesionales capaces de conectar la estrategia empresarial con las expectativas de la sociedad, interpretar los cambios del entorno y advertir los riesgos que pueden afectar la confianza.

Ese papel exige experiencia, conocimiento y una visión amplia de la organización. También requiere construir relaciones de confianza con la alta dirección, porque un consejero estratégico debe tener la libertad de formular preguntas difíciles, presentar escenarios diferentes y expresar desacuerdos cuando considere que una decisión puede generar consecuencias negativas.

La influencia del Director de Comunicación no debería medirse únicamente por el número de campañas realizadas, las publicaciones producidas o las apariciones conseguidas en los medios. También debería evaluarse por los riesgos que ayudó a anticipar, las relaciones que contribuyó a fortalecer y las decisiones que fueron mejores gracias a la perspectiva de los grupos de interés.

Una reflexión para quienes dirigen organizaciones

Cuando un Director de Comunicación participa únicamente después de que las decisiones han sido tomadas, la organización está desaprovechando una parte importante de su capacidad profesional. Le está pidiendo que explique el presente, cuando podría estar ayudando a anticipar el futuro.

Incorporar la perspectiva de la comunicación en las decisiones no significa entregar la dirección de la organización a los comunicadores. Significa reconocer que cada decisión empresarial tiene consecuencias sobre las relaciones, las percepciones y la confianza de las personas.

Las organizaciones que comprendan esta realidad tendrán mejores posibilidades de anticipar conflictos, fortalecer sus relaciones y construir una reputación sostenible. Aquellas que sigan considerando la comunicación como una función dedicada exclusivamente a producir mensajes probablemente continuarán llamando al comunicador cuando los problemas ya estén en la puerta.

Conclusión

El Director de Comunicación del presente y del futuro debe ser mucho más que un administrador de mensajes. Necesita comprender el negocio, interpretar el entorno, escuchar a los grupos de interés, anticipar riesgos y aportar criterio en los espacios donde se toman las decisiones.

Nuestra profesión tiene la oportunidad de ocupar una posición cada vez más estratégica dentro de las organizaciones, pero ese espacio no se obtiene cambiando el nombre del cargo ni reclamando un lugar en la alta dirección. Se consigue demostrando que la comunicación aporta inteligencia, perspectiva y capacidad para construir relaciones de confianza.

Después de muchos años trabajando en comunicación, relaciones institucionales, mercadeo y educación, estoy cada vez más convencido de que nuestra mayor contribución no consiste en ayudar a las organizaciones a decir mejor lo que hacen. Consiste en ayudarlas a comprender mejor las consecuencias de lo que deciden hacer.

Para abrir la conversación

¿El responsable de Comunicación de tu organización participa en las decisiones estratégicas o todavía es convocado principalmente cuando llega el momento de comunicarlas?

Me interesa conocer experiencias y opiniones, especialmente de quienes trabajan en comunicación, alta dirección, talento humano, asuntos corporativos y relaciones institucionales.

Luis Fernando Sierra Escobar
Comunicación Corporativa | Relaciones Institucionales | Public Affairs | Reputación | Docencia universitaria

miércoles, 8 de julio de 2026

COMUNICACIÓN QUE CONSTRUYE CONFIANZA

La reputación ya no es responsabilidad exclusiva del área de comunicaciones

La confianza no se comunica; se demuestra.

Por *Luis Fernando Sierra Escobar





¿Quién construye realmente la reputación de una organización?

Durante muchos años las empresas entendieron la reputación como una responsabilidad exclusiva del área de comunicaciones. Cuando surgía una crisis, la primera reacción consistía en preparar un comunicado, convocar a los medios o diseñar una estrategia para controlar la conversación.

Era una visión lógica para una época en la que la comunicación estaba concentrada en unos pocos canales y donde las organizaciones tenían mayor capacidad para administrar el flujo de la información.

Hoy esa realidad desapareció.

Vivimos en un entorno donde cualquier colaborador puede convertirse en portavoz de la organización; cualquier cliente puede influir en la percepción pública y cualquier experiencia positiva o negativa puede recorrer el mundo en cuestión de minutos.

La reputación dejó de ser una campaña. Se convirtió en la consecuencia de cada decisión que toma una organización.


Mucho más que comunicar

Con frecuencia escuchamos que "hay que comunicar mejor". No siempre estoy de acuerdo. En muchas ocasiones el verdadero problema no está en la comunicación, está en las decisiones.

La comunicación no puede maquillar una mala cultura organizacional. No puede ocultar un liderazgo incoherente. No puede reemplazar la ética. Y tampoco puede construir confianza cuando las acciones contradicen el discurso.

Por eso considero que uno de los mayores desafíos del Director de Comunicación Corporativa consiste en convertirse en un articulador entre la estrategia empresarial y las expectativas de los grupos de interés. Su trabajo ya no consiste únicamente en producir mensajes, consiste en ayudar a que la organización sea coherente.


La reputación se construye todos los días

Después de más de tres décadas trabajando en comunicación corporativa, relaciones institucionales y mercadeo, he confirmado una idea que sigue vigente:

Las organizaciones no fortalecen su reputación cuando publican un excelente comunicado, la fortalecen cuando existe coherencia entre lo que prometen y lo que hacen. La reputación se construye cuando un colaborador atiende con respeto. Cuando un directivo reconoce un error. Cuando una empresa escucha antes de responder. Cuando un proveedor encuentra una organización seria. Cuando un cliente siente que fue tratado con honestidad. Y cuando una institución mantiene sus principios incluso en momentos difíciles.

Cada una de esas acciones comunica, muchas veces más que cualquier campaña.


El papel del Director de Comunicación está cambiando

Hoy ya no basta con dominar los medios de comunicación, ni con administrar redes sociales, ni con producir excelentes eventos. El Director de Comunicación debe comprender el negocio, participar en las decisiones estratégicas, interpretar el entorno. Construir relaciones con comunidades, autoridades, medios, academia y sector privado. Gestionar conversaciones difíciles. Y anticipar riesgos antes de que se conviertan en crisis.

En otras palabras, debe ocupar un lugar en la mesa donde se toman las decisiones, no únicamente donde se redactan los mensajes.


¿Y la Inteligencia Artificial?

La Inteligencia Artificial está transformando profundamente nuestra profesión, hoy puede redactar textos, analizar conversaciones, identificar tendencias, apoyar investigaciones, generar contenidos, 

Pero todavía existe algo que ninguna herramienta puede reemplazar. El criterio. La empatía. La capacidad de escuchar. La comprensión del contexto. Y la construcción de confianza entre personas.

La IA cambiará la forma como trabajamos, pero difícilmente reemplazará la responsabilidad ética de quienes toman decisiones sobre la comunicación de una organización.


Una reflexión para los líderes

Con frecuencia preguntan cuál es el principal activo de una organización, muchos responderán que la tecnología, otros hablarán del talento humano, algunos mencionarán la innovación. Yo respondería algo diferente, El activo más difícil de construir y el más fácil de perder es la confianza y la confianza nace de la coherencia, no de los discursos.


Conclusión

Las organizaciones del futuro no serán las que mejor comuniquen, serán aquellas capaces de alinear su cultura, su liderazgo y sus decisiones con las expectativas de la sociedad.

En ese contexto, la comunicación deja de ser un área funcional, se convierte en una capacidad estratégica para construir confianza, fortalecer relaciones y generar reputación sostenible.

Quizá ese sea el mayor desafío de nuestra profesión durante los próximos años, no comunicar más, sino comunicar con verdad.


Una pregunta para la conversación

¿Crees que la reputación sigue siendo responsabilidad del área de comunicaciones o es un compromiso compartido por toda la organización?

Me encantará conocer tu opinión y enriquecer este diálogo.



* Ejecutivo en Comunicación Corporativa, Relaciones Institucionales y Public Affairs. Profesor universitario y conferencista. Apasionado por la construcción de confianza, la gestión de la reputación y la inteligencia artificial aplicada a la comunicación.

jueves, 22 de enero de 2026

La Madurez Profesional: El Activo Invisible que Transforma Organizaciones

En un mundo empresarial que se mueve a una velocidad vertiginosa, a menudo olvidamos que la experiencia no es solo un acumulado de años, sino la cristalización de la sabiduría en acción.

Tras más de 30 años de trayectoria en comunicación y mercadeo, hoy quiero reflexionar sobre por qué la madurez profesional es un valor inmenso y necesario para las organizaciones actuales:

Temple frente a la incertidumbre: La madurez otorga la serenidad necesaria para liderar procesos complejos y sacarlos adelante, manteniendo el compromiso hasta el final.

Visión integradora: Haber recorrido diversos sectores —desde la academia hasta lo gremial— permite tener una visión 360° de las empresas.

Liderazgo con sentido de pertenencia: La experiencia enseña que el éxito real nace de un profundo respeto por las instituciones y de la capacidad de generar un relacionamiento genuino.

Mentoría natural: Quienes hemos dedicado años a la docencia y a la presidencia de gremios, entendemos que nuestro mayor legado es potenciar el desarrollo académico y humano de los equipos.

La madurez no es el final del camino, es el punto donde la técnica se encuentra con la prudencia y el liderazgo se vuelve verdaderamente estratégico. Las empresas que valoran este equilibrio no solo contratan conocimiento, aseguran estabilidad y futuro.

Orgulloso de mi recorrido y siempre listo para nuevos retos donde la experiencia sea el motor del cambio.
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miércoles, 29 de mayo de 2024

La estocada final

El actual presidente de Colombia no es el único responsable de la crisis en la Salud de nuestro país, pero si quien le está dando la estocada final, a una “faena” que comenzó su mozo de espadas entre el 2010 y 2018.

Un poco de historia

La ley 100 fue impulsada para generar equidad en la atención, solo el 24% de los colombianos tenían acceso, obviamente los de menores posibilidades de acceso eran los más pobres. Por eso desde el Congreso se creó la Ley, hasta allí todo iba bien, pero comenzaron a generarse problemas de corrupción y poca ética en muchos sectores de la salud, veamos algunos:

  1. El gobierno no cumple con las obligaciones financieras de las EPS. A febrero de 2024 el gobierno adeuda a las EPS, empresas de medicamentos y tecnologías de salud 25 billones de pesos, lo que equivale a un porcentaje muy alto del PIB que genera el país anualmente. Esto se convierte en una cadena que afecta a las EPS, IPS, hospitales, personal de la salud, entre otros.
  2. EPS que facturan procedimientos hasta dos veces al gobierno nacional.
  3. Usuarios que reclaman medicamentos de pacientes fallecidos.
  4. Especialistas que ingresan a una cirugía, que por su baja complejidad no se requieren, pero lo hacen para poder cobrar su participación en el proceso.
  5. Infraestructura física deficiente, faltan hospitales de calidad en un gran número de municipios del país, manteniendo así la brecha de los pobres y los que mayor poder adquisitivo tienen.

Seguramente son muchas más, pero esto demuestra que el problema de la salud en Colombia es responsabilidad de todos, unos han tratado de darle solución, otros se hacen los de la vista gorda y se pasaron por alto el problema, pero hoy, siendo “ex”, creen tener la solución a todo.

El papel de SURA

En lo personal creo que la jugada de SURA es estratégica, es una forma de presionar el gobierno y para que los más de 5 millones de afiliados y muchos otros colombianos, generen un ruido tan fuerte que se deban tomar medidas drásticas para darle solución radical al tema.

Volver a la época de los 80s y principios de 90s con el sistema de salud no es la solución, lo que se requiere es un especialista en salud que quiera sacar el sistema de cuidados intensivos, no uno que le haga la eutanasia y “salga del problema”

Como lo mencioné al principio, el actual presidente no es el único responsable de todo este tema, pero si es el que tiene la batuta para darle solución y no una sepultura de tercera, eso es lo que quiere. Además, todos los que hacemos parte del sistema, naturales y jurídicos, debemos ponernos la mano en el corazón y pensar ¿hasta (o desde) dónde es mi responsabilidad?

El presidente tiene la espada en sus manos, el toro (salud) está frente a él, tiene la posibilidad de salir de la plaza en hombros, recibir rabo y oreja y darle el indulto al astado o hacerle el quite con una verónica, luego empuñar la espada y darle muerte al sistema, es decir, a todos los colombianos. Señor presidente, usted pidió por varios años recibir la alternativa, hoy que la tiene, ¿qué elige? De lógica ¿No?

jueves, 11 de abril de 2024

Relaciones Públicas y Ética en el Siglo XXI

  

En un mundo cada vez más digitalizado e interconectado, la ética en las relaciones públicas se ha convertido en un tema crucial. Las empresas y organizaciones se enfrentan a un panorama complejo donde la transparencia, la responsabilidad y la construcción de relaciones genuinas con sus públicos son claves para el éxito.

Desinformación y noticias falsas: La proliferación de información falsa en internet exige a los profesionales de las relaciones públicas actuar con honestidad y transparencia, verificando las fuentes de información y combatiendo la desinformación.

Redes sociales y privacidad: La gestión de la reputación online y la protección de datos personales son aspectos críticos que requieren un manejo responsable y ético por parte de las empresas.

Influencers y marketing de contenidos: La colaboración con influencers y la creación de contenido atractivo deben basarse en la autenticidad, la transparencia y la divulgación clara de las relaciones comerciales.

Inteligencia artificial y algoritmos: La automatización y el uso de la inteligencia artificial en las comunicaciones plantean nuevos interrogantes éticas sobre la transparencia, la responsabilidad y el sesgo algorítmico.

Principios éticos fundamentales para las relaciones públicas:

Veracidad y transparencia: La información transmitida debe ser precisa, completa y verificable.

Honestidad y responsabilidad: Los profesionales de las relaciones públicas deben actuar con integridad y asumir la responsabilidad de sus acciones.

Respeto y sensibilidad: Es fundamental considerar las necesidades e intereses de los diferentes públicos, evitando la discriminación y promoviendo la inclusión.

Competencia y profesionalidad: Los profesionales de las relaciones públicas deben mantener un alto nivel de conocimiento y habilidades, y actuar de acuerdo con los códigos de ética profesional.

¿Cómo construir una práctica de relaciones públicas ética en el siglo XXI?

Establecer un código de ética claro: Definir los principios y valores que guiarán la actuación de la empresa o agencia de relaciones públicas.

Capacitar a los profesionales: Fomentar la formación continua en ética y responsabilidad social para los profesionales del sector.

Implementar mecanismos de control y evaluación: Establecer procesos para monitorear el cumplimiento de las normas éticas y detectar posibles desviaciones.

Promover la transparencia y el diálogo: Fomentar la comunicación abierta y honesta con los diferentes públicos, incluyendo la rendición de cuentas sobre las acciones y decisiones tomadas.

En un mundo en constante cambio, la ética en las relaciones públicas es un elemento indispensable para construir relaciones de confianza con los públicos, fortalecer la reputación de las empresas y organizaciones, y contribuir a una sociedad más justa y transparente. De lógica, ¿O no?

miércoles, 10 de abril de 2024

Colombia: Análisis político actual y perspectivas de futuro

Colombia se encuentra en un momento crucial de su historia. El gobierno de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda del país, ha generado grandes expectativas, pero también incertidumbre sobre el futuro. En este análisis, abordaremos los principales desafíos que enfrenta el país, así como las perspectivas de futuro.

·         Implementación del Acuerdo de Paz: El principal desafío del gobierno Petro es la implementación del Acuerdo de Paz firmado con las FARC en 2016. A pesar de los avances logrados, aún queda mucho por hacer en materia de reinserción de excombatientes, desarrollo rural y reforma judicial.

·         Violencia: Colombia sigue siendo un país con altos niveles de violencia. El narcotráfico, los grupos armados ilegales y la delincuencia común siguen siendo una amenaza para la seguridad ciudadana.

·         Desigualdad: Colombia es uno de los países más desiguales de América Latina. La pobreza, la falta de oportunidades y el acceso desigual a la educación y la salud son algunos de los principales problemas que enfrenta el país.

·         Crisis económica: La economía colombiana se ha visto afectada por la pandemia de COVID-19 y la guerra en Ucrania. El gobierno Petro deberá enfrentar el reto de reactivar la economía y generar empleo.

Perspectivas de futuro

A pesar de los desafíos, Colombia tiene un futuro esperanzador. El gobierno Petro tiene la oportunidad de realizar cambios profundos en el país y construir una sociedad más justa y pacífica.

Algunas de las medidas que el gobierno Petro podría tomar para enfrentar los desafíos mencionados son:

Implementar el Acuerdo de Paz: El gobierno debe invertir en los programas de reinserción de excombatientes, desarrollo rural y reforma judicial.

Reducir la violencia: El gobierno debe aumentar la inversión en seguridad pública y fortalecer la lucha contra el narcotráfico y los grupos armados ilegales.

Reducir la desigualdad: El gobierno debe implementar políticas públicas que favorezcan a los sectores más vulnerables de la población.

Reactivar la economía: El gobierno debe invertir en infraestructura, educación y salud.

El futuro de Colombia depende de la capacidad del gobierno Petro para enfrentar los desafíos mencionados. Si el gobierno logra implementar sus políticas, Colombia podría convertirse en un país más justo, próspero y pacífico. De lógica, ¿O no?

domingo, 7 de agosto de 2022

Todo por Colombia, nada contra Colombia

Quise titular esta entrada con una frase que le he escuchado al doctor Pedro Juan González Carvajal, quien fuese mi docente en la UPB, jefe en la Cámara de Comercio y actualmente en Unilasallista.

Esta frase me gusta mucho, por eso quise usarla, sin su consentimiento, pero la verdad resume muy bien lo que siente hoy 7 de agosto de 2022. Para quienes me conocen, saben que tengo una gran resistencia a la izquierda, hablando de política, eso no necesariamente me hace "de derecha" o "uribistas", como algunos nos llaman despectivamente sin fundamento, ni conocimiento de fondo.

Obviamente, yo no quería un gobierno del doctor Gustavo Petro, tengo muchas dudas sobre sus capacidades, el 19 de junio, cuando fue elegido sentí que se me desmoronaba el mundo, que en mi país habíamos cometido el peor error, como le escribí a un grupo de estudiantes en WhatsApp, es el error más grtave que pudo cometer Colombia, mi opinión, sé que muchos piensan distinto, pero es mi forma de ver las cosas.

He estudiado la historia, la he padecido, he vivido la época donde la única opción era estar encerrado en la casa para evitar morir en uno de los atentados, o ser "pescado" en uno de los retenes ilegales, tengo amigos que pasaron por estas situaciones. También sé quiénes han sido protagonitas y antagonistas de estos hechos.

Todo está en los libros de la historia de Colombia, auqella que tiene tres colores en su bandera, amarillo, azul y rojo, no aquella que izaron algunas personas con los colores al revés, esa no es mi patria, ese no es el país donde vivimos todos, donde laboramos todos, donde sufrimos todos y donde reímos todos. 

Hoy, precisamente el día de la posesión del nuevo presidente y su vicepresidente, quiero hacer una autoreflexión y compartirla en este blog. La suerte está echada, es lo que nos tocó vivir, como me dijo un sacerdote, "no es hora de llorar, es hora de mirar con otros ojos la nueva realidad, seguir trabajando y aportando para que Colombia sea cada vez mejor" Por eso cuando en redes leo las discusiones y ofensas en contra del doctor Duque, a quien le doy las gracias, sé que cometió errores y muchos, pero también deja hechos concretos en época de pandemia.

Hoy, quisiera que juntos, como he soñado en pintar a mi Colombia, con dos brazos,el izquierdo y el derecho abrazando su corazón en el centro, porque quienes tenemos ambos brazos sabemos lo importante que es cada uno, que sin ellos no sería lo mismo. Así pasa en Colombia, nos necesitamos todos, necesitamos el pensar diferente, pero actuando como una creación que no puede desarrollarse de manera independiente, sin el otro.

No quiero escribir muy extenso, espero que haya llegado hasta acá y se ponga la mano en el corazón y comprenda que todos debemos trabajar con la filosofía de "el poder de una visión", empujar para el mismo lado. Construyamos desde la diferencia, pero no juzguemos a aquel que piensa distinto a mi.

Dios proteja a Colombia, nos permita seguir siendo un país rico en todos los aspectos, que acabemos todo tipo de corrupción, que pensemos en el bien general y no en el particular, como dice el doctor Pedro Juan "Todo por Colombia, nada contra Colombia" De-lógica ¿o no?